sábado, 31 de agosto de 2013

Confiar en la suerte mulana




Recorrer las páginas de “Suerte Mulana” (María Jesús Alvarado, Las Palmas de Gran Canaria, 1960) es como abrir ese pequeño cofre de la infancia donde guardamos los recuerdos más entrañables. Puede parecer un libro escrito para niños y adolescentes  pero no lo es. O tal vez sea el homenaje de una mujer a la niña que se quedó agazapada en su interior y ahora vuelve en los sueños y las añoranzas.
Junto a Violeta, una niña canaria que vive en Villa Cisneros, ciudad del Sahara Occidental, recorremos boquiabiertos un mundo fascinante: el desierto y sus pobladores. Y una expresión, que más bien es un poema en sí misma, nos lleva de la mano para demostrarnos que la convivencia en armonía con otras culturas es posible: "suerte mulana" es una combinación de español y hasanía que expresa la fuerza del destino, la resignación ante la voluntad de Dios, lo que recibimos o no sin que intervenga nuestra voluntad.
El mismo destino que llevo a la autora de esta joya literaria, junto a su familia, a una tierra donde la magia puede abrir un agujero en la jaima para que dos amigas que hablan idiomas diferentes se encuentren, con playas de aguas doradas, de niños nómadas que les bastaba mirar al cielo para mimetizarse con aquel manto eterno de estrellas, de plegarias en una lengua desconocida, de camellos recorriendo las interminables dunas, del viento caliente que aúlla en el desierto, de un pueblo que, como dice María Jesús, en Tinduf sigue “esperando la sombra” y mirando al cielo por las noches.
A pesar de la nostalgia por un tiempo feliz que no volverá, la “suerte mulana” que puso este libro en mis manos, me ha traído de vuelta la esperanza, la alegría, la ternura y la inocencia de mis sueños infantiles; ha abierto el viejo baúl de la abuela repleto de fotografías en blanco y negro. Otra vez escucho el bullicio de los niños en el patio del colegio, los juegos en las calles del barrio, los primeros poemas, las palabras sabias del abuelo. Ha sido un viaje de regreso a las raíces que se quedaron aferradas a los días inolvidables de la infancia. 

2 comentarios:

  1. Para un escritor es maravilloso que alguien se sumerja en sus letras y vibre con ellas. Ese es para mi el fin de la escritura: agrandar la vida y compartir emociones. Como bien dices, "Suerte Mulana" es un libro para adultos, para los adultos que no tienen miedo de rescatar su infancia y mantener vivo el espíritu de sus primeros años. Y es también un enorme agradecimiento a la vida por haberme llevado a ese desierto del que ya nunca he podido prescindir. Mil gracias, Belkys, por tu precioso comentario y por compartirlo con tus amigos.

    ResponderEliminar
  2. Por nada, realmente despiertas muchísimas emociones, sobre todo para los que hemos dejado recuerdos en otros sitios. Está escrito con mucha sensibilidad y poesía. Merecía la pena ser compartido!!! Un abrazo

    ResponderEliminar