viernes, 8 de mayo de 2015

Por prescripción facultativa


El psiquiatra le habló de la neurosis y le prescribió las caricias. Nada como  unos dedos experimentados para desterrar la soledad de la piel y los tormentos del alma. Le prohibió los antidepresivos, los tranquilizantes o cualquier otro medicamento que anulara los sentidos e impidiera el disfrute. El psiquiatra le insistió en el uso de las manos y, claro está, la boca y su inseparable compañera la lengua. El cuerpo y el alma siempre responden mucho mejor a las terapias alternativas.

2 comentarios:

  1. ¡Hola, Belkys!

    Ya que te sigo por Face, lo haré también por aquí. Te pongo en mi blog.

    Un besico.

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